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martes, 7 de junio de 2011

Los ocho Derechos por Elena Moreno

Traducción del inglés al español


Yo me crié como católica por lo tanto para mí, el pecado, la confesión y los Diez Mandamientos fueron  parte importante de mi infancia. Recuerdo diligentemente como iba a la iglesia todos los sábados por la tarde a confesar mis pecados al sacerdote. Parecía que a menudo era difícil para mí encontrar algo que confesar, pero el sacerdote tenía una especial habilidad para identificar de mis defectos. Una vez me preguntó si había limpiado mi habitación, después de mucho sondeo concluyó que no había hecho un buen trabajo. 

Esa semana, el pecado de pereza y me costó tres Ave Marías. Uno está siempre consciente de los mandamientos, pero de alguna manera al entrar en mi adolescencia, estos dejaron de ser una norma en mi vida. Yo no quiero decir que me volví salvaje y desatenta con las cuestiones éticas, por el contrario, pero yo no estaba usando los Diez Mandamientos como una guía. De hecho, realmente no tenía una lista específica, pero sí  un sentido de la moral que me pareció mostrar el camino a seguir.

En mis veintes me di cuenta de la Ruta Budista y la lista de los 8 comportamientos correctos. 

1. Visión correcta
2. Intención correcta
3. Hablar correcto
4. Acción correcta
5. Derecho a la vida
6. Esfuerzo correcto
7. Atención correcta
8. Concentración correcta
          
Empecé a usarlos como una forma de medir mis hábitos y actividades. Era como ponerse un par de zapatos mágicos. Ellos parecían encajar en todas las ocasiones. En lugar de limitarme a solo impulsivamente expresar lo que quería decir, me encontré deliberadamente haciendo preguntas, ¿Qué debo decir? ¿Debería decir algo?  ¿Porqué necesito hablar siempre?  Fue un proceso de reforzamiento. Hubo muchas veces, especialmente cuando el examinada mis intenciones, que me sentía avergonzada o preocupada por mi razonamiento delirante. La buena noticia, sin embargo, fue que a pesar de haber sido doloroso para mí, también vi cómo podría hacerlo mejor. Lo especial sobre el proceso fue que un diálogo interno estaba ocurriendo. 

Tal vez usted también encontrará en las ocho acciones del camino budista una guía moral convincente. Mientras que los Diez Mandamientos son absolutos y directos en su significado, los Derechos budistas nos hacen pensar y sopesar nuestra conducta, tenemos que entrar en nosotros mismos y determinar lo que nuestra conciencia tiene que decir. Estas ocho acciones o derechos, nos hacen poner atención a lo que estamos haciendo y preguntarnos cuestiones sencillas que nos ayudan a clarificar nuestro pensamiento y ajustar nuestras acciones. 

1. Visión correcta: Se basa en la importancia de ver las cosas como realmente son en vez de como queremos que sean. La visión correcta es fundamental para limpiar nuestro proceso de pensamiento. La mayor parte de nuestro pensamiento es corrompido por la desilusión,  el deseo y la hostilidad, lo que nos lleva a un punto de vista equivocado y un pensamiento retorcido. Cuando somos capaces de eliminar el pensamiento aberrante es mucho más fácil vivir una vida feliz y positiva. La visión correcta siempre nos recuerda que la ira, el deseo y la fantasía nublan nuestro juicio. La visión correcta también nos enseña que la vida es impermanente, nos ayuda a recordar que el mundo exterior no siempre es como parece. La visión correcta promueve una perspectiva más intuitiva que se basa en nuestros juicios interior más que el materialismo o las emociones. 

2. Intención correcta: Las acciones siguen al pensamiento. La creación surge de la intención. ¿Cuál es la semilla de pensamiento detrás de mis acciones? ¿Por qué hago esto? ¿Qué estoy tratando de lograr? ¿Cuál es el punto? ¿Cuál es mi meta? ¿Me Estoy engañando a mí mismo? ¿Son nobles mis intenciones? ¿Castigo a mi hijo para enseñarle a respetar a sus mayores o lo que pasa es que estoy enojado porque me llamó un idiota? ¿Los Estados Unidos fueron a la guerra por el petróleo o para llevar la democracia a Irak? ¿Robaste la fruta de tu vecino porque tenías hambre o porque querías su fruto? 

3. Hablar correcto: ¿Son mis palabras amables, honestas y apropiadas? ¿Son mis palabras importantes para quien las escuche? ¿Son mis palabras mejores que el silencio? ¿Es necesario decir esto? ¿Debo ser el que habla? ¿Hay una mejor manera de decir lo que quiero decir? Mis palabras dañan, si es así ¿por qué estoy lastimando a esta persona? Son mis palabras poco amables u hostiles, de ser así ¿por qué estoy siendo agresivo? ¿Estoy diciendo lo que quiero decir? ¿Estoy diciendo la verdad? ¿Qué estoy realmente tratando de comunicar? 

4. Derecho de acción: No hacer daño. No te lleves nada que no te han dado. No seas controlado por los deseos, la desilusión o la hostilidad. ¿Estoy haciendo lo correcto en el momento adecuado por las razones correctas? ¿Mis acciones son perjudiciales o causan daño a otros? ¿Esta acción viola mis principios? ¿Esta acción viola los derechos de los demás? ¿Creo en lo que estoy haciendo? ¿Voy a ser más orgulloso por este acto? ¿Estoy ejerciendo mi voluntad al hacer esto? ¿Hay una mejor manera de lograr mis objetivos? ¿Realmente entiendo lo que estoy haciendo? ¿Estoy dispuesto a aceptar las consecuencias de esta acción? ¿Cuáles son los efectos causados ​​por este acto? ¿Por qué hago esto? ¿Debería hacer esto? ¿Cuáles son los efectos a largo plazo? Romper un plato cuando estoy enojado me hace sentir bien, pero ¿es realmente lo que hay que hacer? ¿Realmente tengo que tomarme cuatro vasos de vino? ¿Es una buena idea conducir en este estado de confusión? 

5. Derecho a la vida: ¿Me gano la vida de manera honorable? ¿Lastimo a alguien o algo con mis acciones?  ¿Mi manera de vivir no toma ventaja de alguien? ¿Mi profesión causa daño a otros o a mí misma? ¿Mi trabajo daña al medio ambiente? 

6. Esfuerzo correcto: ¿Son mis actividades honorables? ¿Estoy poniendo mi esfuerzo detrás de algo digno? ¿Es este el mejor uso de mi tiempo y energía? ¿La cacería es una actividad positiva? ¿Es el juego algo sano? ¿Leer novelas románticas todas las tardes es el mejor uso de mi tiempo? 

7. Atención correcta: ¿Soy consciente, vigilante y atento de mis acciones? ¿Me tomo el tiempo para reflexionar lo está pasando en la vida o estoy en piloto automático? ¿Digo cosas sin pensar lo que realmente quiero decir? ¿Soy descuidado en mis actividades? ¿Pongo atención a lo que digo o sólo me dejo llevar por las emociones? Estoy viviendo en el presente o en el pasado y el futuro? ¿Soy consciente de mi cuerpo? ¿Soy consciente de mis sentimientos? ¿Soy consciente de mis pensamientos? ¿Observo el funcionamiento de mi mente? 

8. Concentración correcta: ¿Estoy viviendo en el momento? Estoy completamente en el presente? ¿Soy un ser consciente? ¿Estoy desarrollando mi meditación? ¿Soy consciente de mi lugar en el Universo en este mismo momento? ¿Estoy ejerciendo mi moral lo más completamente posible? ¿Estoy centrado en lo que estoy haciendo en este momento o estoy pensando en otra cosa? ¿Estoy en el momento o en el pasado o en el futuro? ¿Soy parte del todo? ¿Estoy en la zona? ¿Estoy aquí ahora mismo? ¿Soy un ser espiritual? 

Por hacer:

Esta semana me gustaría que aplicaras las directrices de los Ocho Derechos. Los úsalos para desarrollar y evolucionar tu comportamiento. 

Si te sientes inquieta o incómoda acerca de algo de tu vida, trata de reflexionar el porqué te sientes así mediante el uso de los Ocho Derechos y analiza la situación. Utiliza los Ocho Derechos para ayudarle a entender cómo puedes traer de vuelta al equilibrio. 

Por ejemplo: 
  • ¿Por qué soy infeliz en mi trabajo?
  • ¿Por qué me siento tan incómoda acerca de cómo manejé cierta situación?
  • ¿Cómo puedo recuperar su confianza? ¿Por qué mis palabras la hacen tanto enojar?
  • ¿Él rechazó mi propuesta porque fue muy agresiva?
  • ¿Por qué fui tan agresiva? ¿Qué estaba tratando de hacer? ¿Cómo pude haber hecho esto de una manera mejor? 

Encuentra la felicidad en ti y ten una gran semana. 

Nuestros ancestros por Pedro Magaña

Curiosamente reflexionaba sobre quienes son realmente los ancestros, nuestras relaciones que son mayores que nosotros, ya sea en el mundo físico  o en el mundo del espíritu. 

Las relaciones empiezan con nuestros padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, tatarata abuelos, etc., etc. hasta el punto que se entrelacen con los ancestros de nuestros vecinos, de los políticos, de los amigos, para en la lejanía milenaria de esta búsqueda llegar a la conclusión que tenemos la misma procedencia, que alguna vez tuvimos el mismo padre y la misma madre, pero como hace tanto tanto tiempo lo hemos olvidado.

Objetivamente traté de recordar los nombres de las relaciones que considero directas, cosa que no tuve problema con mis padres, dudé un poco con mis abuelos y ya no pude recordar más. Curiosamente no es sólo mi caso, salvo contadas excepciones la mayoría sólo recuerda hasta los abuelos. Los bisabuelos se van olvidando y ni se diga de los demás, hasta el grado que ni nuestros padres o abuelos nos pueden ayudar a recordar.


¿Es nuestro paso por la vida tan efímero como parece?  A reserva de que hagamos algo especialmente grande y aun así seremos recordados a lo más por tres generaciones, nuestros tataranietos tal vez no recuerden nuestros nombres y mucho menos una enseñanza o modo de vida, un ejemplo que hoy creemos perdurable, etc.

Entonces, si vemos que esto es así, como hacer que lo efímero sea perdurable, sin dejar de ser efímero, ¿Pudiera ser perdurable y efímero a la vez? Desde mi punto de vista si.  Porque lo que consideramos efímero en realidad no lo es, ya que lo que es ha sido siempre y siempre será.

Si tenemos padres y abuelos les podemos pedir ayuda directamente y hasta les rogamos por lo  que necesitamos, lo cual no podemos hacer con los bisabuelos, tatarabuelos, etc. mayormente si hemos olvidado sus nombres, a ellos nos dirigimos por medio de la oración, la plegaria y la devoción. Porque en el mundo del espíritu se encuentran todos los seres que recordamos y los que han sido base de nuestra existencia y que no podemos recordar, pero que claramente sabemos que existieron. A ese mundo van nuestras oraciones cuando nos dirigimos a ellos para pedirles, honrarles o agradecerles el haber labrado el camino por el que hoy caminamos.

Y si de alguna manera nos permitimos divagar sanamente, podemos deducir que al dirigirnos a los ancestros, realmente nos referimos a las relaciones de toda la humanidad, incluidos los grandes guías que con sus actos y trabajo cambiaron el rumbo. Dándonos confort en algunos casos y poniéndonos duras pruebas en otros, hablamos de Hitler, los Budas, los Krishna, Ramas, Jesús, Quetzalcóatl, Templarios, Einstein, etc. Todos ellos son ancestros, no importa que nos gusten unos y otros no, todos nos enseñan algo, unos nos indican lo que debemos hacer, otros lo que no debemos hacer, partiendo de un punto de vista muy personal.
Si tuviéramos las herramientas necesarias para elaborar nuestro árbol genealógico, seguramente cubriríamos la tierra y las ramas más altas se unirían a las raíces.                  

Esto considerando que según fuentes científicas nuestro sistema solar se formó hace unos 4,600 millones de años y aproximadamente hace unos 3,000 millones de años apareció la vida. Pero el antepasado humano de mayor antigüedad son los homínidos de hace unos 5 o 10 millones de años (según Darwin el antepasado común del hombre y el mono) luego el australopitecos (entre 2 y 6 millones de años) el homo habilis (2.5 millones) el homo erectus (1.8 millones) el homo neandertal (150 a 200,000 años) y hasta hace unos 120,000 años el homo sapiens.

Así que nuestros antepasados no sólo son los que podemos ver y recordar, son también los que podemos imaginar, ya que nuestra memoria es muy limitada, nos debemos apoyar en el sentido común, en la imaginación y el sexto sentido que nos permite intuir y aceptar que todos somos parte del Gran Todo e igual de importantes.

martes, 31 de mayo de 2011

El Cuerpo emocional, Parte 5. El ego en movimiento por Elena Moreno


Traducción del inglés al español


Las emociones relacionadas con los sentimientos y estados  de  ánimo proceden de la segunda parte del cerebro conocida  como  el  vástago límbico o cerebro de los mamíferos, y parece tener un significado más moderno, ya que mide la fuerza o debilidad del ego. Y  uno se pregunta, "¿Esta situación me hace más o me hace menos?". La instintiva emoción reptiliana  y   las emociones de mamíferos  nos dan los niveles de supervivencia, pero en un contexto diferente. En el caso de las emociones del reptil, podemos ver claramente el instinto de supervivencia de la edad de la dominación, la seguridad, el apareamiento, el aseo, la recolección de alimentos y el acaparamiento. Las emociones de los mamíferos tienen que ver más con la supervivencia del sentido de nuestro ego. El  dolor, el miedo, la envidia, el odio, la avaricia, la vergüenza, la aflicción, todos estos son ejemplos de las emociones que sentimos cuando nuestro sentido del "yo" se reduce o parece ser "menos". Los siguientes son ejemplos de emociones que nos advierten  de una disminución del ego  o pérdida de la autoestima:


·         Un compañero de trabajo hace un comentario insultante  y me siento herida y despreciada.
·         Mi vecino compra un coche nuevo y  siento envidia.
·         Roban mi casa y me siento enojada y vulnerable.
·         Siento pena porque mi abuela murió.
·         Siento rechazo porque tuve que divorciarme.
·         Estoy de mal humor porque no puedo permitirme el lujo de tomarme unas vacaciones.
·         Estoy deprimida porque perdí mi trabajo.

Orgullo, amor, devoción, emoción, entusiasmo, generosidad, placer, euforia,  cariño y  ternura son ejemplos de algunas emociones que podemos experimentar cuando nuestro "yo" se siente reforzado.

Las siguientes son las referencias que hablan del "yo" de una manera positiva, expansiva y mejoran la auto-estima:

·         Me siento orgullosa porque he ganado el concurso. - Siento emoción porque él me besó.
·         Me siento feliz porque gané mi partido de tenis.
·         Estoy de buen humor porque me llamó mi novio. - Estoy muy contenta, recibí una promoción.
·         Me siento bien conmigo misma cuando hago trabajo voluntario.
·         Siento ternura por mi perro porque  está  muy delicado.

Curiosamente, podemos optar por reforzar  "más" o "menos" los sentimientos y estados de ánimo. A veces, cuando estoy muy enojada, no quiero calmarme,  quiero seguir enojada, herida  y  molesta. Puedo recordar momentos en los que he mantenido  mi enojo, como si se tratara de un pequeño tesoro que sacaba cada vez que quería justificar mi mal comportamiento. Un hábito muy malo que espero haber dejado atrás. También he aprendido a sembrar el tipo de acciones que me hacen sentir bien conmigo misma. Ya sean positivas o negativas,  debemos tener cuidado de no permitir que nuestro cuerpo emocional pueda hacernos creer cosas sobre nosotros mismos y los demás que en realidad no son ciertas. Por desgracia, la objetividad, aunque muy importante, con frecuencia escasea cuando nuestras emociones están desbordadas.
Hay una maravillosa historia nativa americana llamada "Dos lobos."

Una noche, un viejo Cherokee le platicó a su nieto sobre la batalla que llevamos dentro. Dijo: "Hijo mío, la batalla es entre dos" lobos "que viven dentro de  nosotros".

"Uno es la ira, la envidia, los celos, la tristeza, el pesar, la avaricia, la arrogancia, la autocompasión, la culpa, el resentimiento, la inferioridad, las mentiras, la falsa superioridad, el orgullo y el ego.
El otro es la alegría, la paz, el amor, la esperanza, la serenidad, la humildad, la bondad, la benevolencia, la empatía, la generosidad, la verdad, la compasión y la fe."

El nieto pensó por un minuto y luego le preguntó a su abuelo, "¿cuál lobo gana?"

El viejo Cherokee simplemente respondió: "El que tú alimentes."

El cerebro de los mamíferos, aunque no tan antiguo como el cerebro reptil, aún no está muy maduro. Imaginemos que el cerebro reptiliano  es el bebé/niño, el cerebro de los mamíferos el adolescente, y la neo corteza el adulto. El cerebro de los mamíferos es más sofisticado y variado, es el que interpreta las sensaciones, los sentimientos o estados de ánimo que se manifiestan. Por ejemplo, mientras que el cerebro reptiliano  se asegura de  no morir de hambre, el cerebro de los mamíferos le da la capacidad para disfrutar la comida. El cerebro  reptil es instintivo y genera sentimientos de lujuria, pero el cerebro de los mamíferos puede dar un paso superior e interpretar los sentimientos de amor. Aún así, sin embargo, el cerebro de los mamíferos no está bien conectado con el cerebro racional  y a menudo no se hace un buen juicio.  Con frecuencia cuando queremos algo fervientemente, lo conseguimos, y  casi inmediatamente  pierde el poder de atracción.  Cuando nuestro cerebro racional quiere actuar con responsabilidad y disciplina  el cerebro de los mamíferos le priva ese sentimiento y anula las intenciones racionales del pensamiento. Recuerda los propósitos de año nuevo.

Piensa en las emociones positivas y negativas que has sentido recientemente. Trata de identificar la causa  por la cual te sentías "más" cuando  experimentaste la emoción positiva, y la causa raíz que te provocó sentirte menos. ¿La  respuesta emocional negativa es tu respuesta?  Por ejemplo: la pregunta ¿por qué te molesta que tu prójimo,  compre un coche nuevo cuando  tú  no puedes?

¿Tienes conflictos emocionales? Por ejemplo: el cerebro racional quiere beber menos alcohol, pero te tomas un vaso de vino en la cena. El cerebro de los mamíferos se siente privado y  da excusas de por qué un vaso de vino es bueno. Observa cómo se procesa este tipo de separación emocional. ¿Quién ganará la pelea? ¿Por qué?

¿Cómo  seleccionas tu ropa, con el cerebro racional o el cerebro de mamífero? ¿Son tus decisiones un sentimiento impulsivo o intelectual? ¿Vas por el estilo o por el confort? ¿Por la nutrición o el sabor?  ¿Compras un vehículo por razones prácticas, un flashazo o una recomendación?


El viejo Cherokee simplemente respondió: "El que tú alimentes."

El cerebro de los mamíferos, aunque no tan antiguo como el cerebro reptil, aún no está muy maduro. Imaginemos que el cerebro reptiliano  es el bebé/niño, el cerebro de los mamíferos el adolescente, y la neo corteza el adulto. El cerebro de los mamíferos es más sofisticado y variado, es el que interpreta las sensaciones, los sentimientos o estados de ánimo que se manifiestan. Por ejemplo, mientras que el cerebro reptiliano  se asegura de  no morir de hambre, el cerebro de los mamíferos le da la capacidad para disfrutar la comida. El cerebro  reptil es instintivo y genera sentimientos de lujuria, pero el cerebro de los mamíferos puede dar un paso superior e interpretar los sentimientos de amor. Aún así, sin embargo, el cerebro de los mamíferos no está bien conectado con el cerebro racional  y a menudo no se hace un buen juicio.  Con frecuencia cuando queremos algo fervientemente, lo conseguimos, y  casi inmediatamente  pierde el poder de atracción.  Cuando nuestro cerebro racional quiere actuar con responsabilidad y disciplina  el cerebro de los mamíferos le priva ese sentimiento y anula las intenciones racionales del pensamiento. Recuerda los propósitos de año nuevo.

Piensa en las emociones positivas y negativas que has sentido recientemente. Trata de identificar la causa  por la cual te sentías "más" cuando  experimentaste la emoción positiva, y la causa raíz que te provocó sentirte menos. ¿La  respuesta emocional negativa es tu respuesta?  Por ejemplo: la pregunta ¿por qué te molesta que tu prójimo,  compre un coche nuevo cuando  tú  no puedes?

¿Tienes conflictos emocionales? Por ejemplo: el cerebro racional quiere beber menos alcohol, pero te tomas un vaso de vino en la cena. El cerebro de los mamíferos se siente privado y  da excusas de por qué un vaso de vino es bueno. Observa cómo se procesa este tipo de separación emocional. ¿Quién ganará la pelea? ¿Por qué?

¿Cómo  seleccionas tu ropa, con el cerebro racional o el cerebro de mamífero? ¿Son tus decisiones un sentimiento impulsivo o intelectual? ¿Vas por el estilo o por el confort? ¿Por la nutrición o el sabor?  ¿Compras un vehículo por razones prácticas, un flashazo o una recomendación?

Entre el dolor y el sufrimiento por Pedro Magaña


A menudo confundimos el dolor con sufrimiento.

El dolor es físico y el sufrimiento emocional, aunque a veces transformamos el dolor en sufrimiento, dependiendo la forma que tengamos para enfrentar el dolor. 

Normalmente al ver una aguja hipodérmica empezamos a sufrir, y damos mil excusas con el propósito de que no nos inyecten, pero como tenemos que donar sangre, con todo y sufrimiento seguimos adelante, así que el pre-sentir el dolor nos hace sufrir. Y si la sangre es para alguien muy querido, toda la situación cambia, ahora queremos  donarla lo más pronto posible y ni de la aguja nos acordamos.

Lo que nos lleva a pensar que el dolor se puede minimizar y el sufrimiento ocasionalmente eliminar.

Todo está dependiendo de cuán grande sea el propósito, el cual está íntimamente ligado con el amor, porque sin propósito o sin razón cualesquier sacrificio es muy doloroso, y a mayor dolor mayor sufrimiento, así que es mejor buscar una buena razón cuando vayamos a hacer algún sacrificio.

Ya lo decía Buda: la principal razón del sufrimiento HUMANO es la ignorancia.

A mayor ignorancia mayor el sufrimiento. Es importante no confundirnos, porque de alguna manera todos somos ignorantes. Todos podemos analizar estudiar aprender para ir descubriendo cómo funciona la vida y que sea menos lo que ignoramos. La muerte por ejemplo, aun sabiendo que siempre ha existido y existirá nos hace sufrir cada vez que se nos presenta, ya que no hemos podido entender el ciclo de vida-muerte que imperiosamente marca nuestra evolución, sabemos que todo es cíclico y que   en algunos casos como el anterior, intencionalmente nos rehusamos a entender.

Sufrimos por un hijo que deja nuestro hogar para formar su propio núcleo, cuando no solo es natural, sino estrictamente necesario.

 Si nos esforzamos un poco en razonar cada una de las situaciones que nos provocan dolor o sufrimiento, claro que aún sufriremos, con la diferencia que tendríamos el control y de esta manera los lapsos de sufrimiento serán más cortos y menos dolorosos.

Hay eventos que siempre estarán presentes en la vida. Nos guste o no, saldrá cada día el sol y aunque nos queme la piel, como dice el jefe Oscar Moreno, no podemos evitar que salga, pero sí podemos buscar una sombra o por lo menos interponer nuestras manos para disminuir el sufrimiento que nos pueda causar.

Un ejemplo más cotidiano es el hecho de contraer una deuda monetaria, desde ese momento deberíamos estar conscientes que la compensación es saldar la deuda, pero como nos encanta sentirnos mártires, nos quejamos con medio mundo por la forma que nos están haciendo sufrir los cobradores.

Es importante saber encontrar el opuesto que alivia y consuela, así podemos viajar del odio al amor, del dolor a la felicidad, del sufrimiento a la armonía. La vida es parte de la muerte, la mujer es tan importante como el hombre, el día trae la noche y la tormenta precede a la calma, etc. Pero sobre todo debemos hacer el viaje que nos ha de llevar de la obscura ignorancia a la luz que da la sabiduría.

Atención: si nos dejamos llevar por el dolor podríamos terminar histéricos o si el sufrimiento se apodera de nosotros podríamos llegar a morir.

Sembrando semillas para acrecentar la conciencia por Elena Moreno



Traducción del inglés al español

Aquí están diez semillas para desarrollar la conciencia. Te garantizo que tu vida va a cambiar, incluso si practicas una sola de estas sugerencias. ¡Imagínate si practicas las diez, GUAU!

1. Activa el amor hacia tí mismo, a los demás, a la naturaleza y a la vida. Conduce tu vida con integridad, excelencia e impecabilidad. Busca la belleza, la armonía y la sencillez. Muéstrate entusiasta y apasionada por la vida.

2. Practica yoga, tai chi o algún  arte marcial por lo menos tres veces a la semana. Este es uno de los mejores regalos que podemos darnos a nosotros mismos. Después de un mes de práctica nos daremos cuenta de que estamos menos estresados, más concentrados y dormimos mejor. Después de dos meses veremos que cada vez estamos más atentos y somos más organizados. Cada semana detectarás cambios sutiles en tu acercamiento a la vida y comenzarás a sentirse naturalmente feliz y tranquila.

3. Medita por lo menos 30 minutos al día. Por supuesto, al principio tendrás problemas para concentrarte, pero con el tiempo encontrarás que tu atención y disciplina se van afinando y cada día la meditación te llevará a nuevos niveles.

4. Conversa con el Creador por lo menos una vez al día. No te olvides de expresarle tu gratitud, preocupaciones y pedir su ayuda cuando la necesites.

5. Evita el alcohol, cigarrillos, medicamentos y sustancias que alteran tu estado normal de conciencia  -¿Cómo vas a cambiar si no te puedes concentrar?

6. Refina tu dieta eliminando los alimentos procesados ​​y reduce el consumo de carne roja. Aumenta la cantidad de frutas frescas, vegetales y granos enteros. La mala alimentación hincha el cuerpo, debilita la voluntad y oscurece la mente.

7. Explora actividades creativas como la pintura, escultura, poesía, escritura, carpintería, mecánica automotriz, jardinería o construcción. La creatividad desarrolla tu Mente y te pone en contacto con tu Espíritu.

8. Convive con la naturaleza -tocar la tierra por lo menos una vez al día será más beneficioso que tomarte un antidepresivo.

9. Conviértete en tu propio testigo, obsérvate conscientemente cómo eres y lo que haces. Estudia el yo y la vida, no para incrementar tu intelecto, sino tu sabiduría. Deliberadamente tómate tiempo para pensar, analiza tus opciones y el efecto de tus acciones.

10. Busca oportunidades para servir a los demás. Practica diversos actos bellos y  bondadosos. Usa la compasión y la bondad tan a menudo como sea posible.

martes, 24 de mayo de 2011

El Cuerpo emocional, Parte 4: El miedo reptil por Elena Moreno

Traducción del inglés al español


Uno de los más fuertes impulsos del cerebro reptiliano es el miedo; todos reconocemos  la sensación de hundimiento en la boca del  estómago que nos envía señales de advertencia para que estemos alerta; es precursor de la fuga o la pelea. A veces el miedo nos golpea indirectamente, a lo mejor lo llamamos  acaparamiento, celos,  ansiedad o pánico, pero independientemente de la forma en que se nombre, detrás de todos estos títulos diferentes se esconde el miedo. Guardamos lo que  tememos que nos van a quitar. Estamos celosos cuando tememos perder  nuestra pareja. Nos sentimos ansiosos porque le tenemos  miedo a una experiencia dental. Nos angustia  el miedo cuando nos detiene la patrulla de caminos, incluso cuando no hemos hecho nada malo. Independientemente de la cuestión, es muy probable que estos sean sentimientos que se remontan a nuestro instinto animal primario y nos obligan a actuar para sobrevivir. Y como vimos en los ensayos anteriores sobre el cerebro reptiliano, el hecho de que sintamos que algo horrible está a punto de pasar no significa necesariamente que así sea. El truco es ser capaz de dar un paso atrás, evaluar la situación y determinar si las señales que estamos recibiendo son realmente válidas.

Somos vulnerables a los promotores del miedo que nos quieren manipular mediante el aprovechamiento de la inteligencia limitada del cerebro reptil. El terror irracional es un gran motivador. El concepto tradicional del infierno ha sido utilizado por muchas religiones para controlar la conducta humana desde hace miles de años. "Si  haces  eso te va a llevar el diablo!". Recuerdo  vívidamente cuando era una niña y  las monjas  me hablaban con grandes detalles sobre el diablo y los tormentos del infierno. Créanme que fuí muy cuidadosa de no hacer nada que pudiera avivar las llamas de la agonía. Ahora ya no hay monjas asustándome para mantenerme a raya, pero sin duda otros están tratando de hacerlo.

Hoy en día el miedo se convierte en el dispositivo de control civil de elección para los gobiernos, grupos políticos, los anunciantes y cualquier persona que quiera dominar. El clima de miedo dio un gran salto después del 9/11. Ahora nos encontramos  nosotros mismos en miedo permanente, ya no tiene un nombre, tan sólo una vaga sensación de que algo se esconde en los rincones oscuros de la vida, listo para saltar y agarrarnos -los terroristas, la economía que va de pique, la inestabilidad laboral, la fiebre porcina, los que son distintos de mí y mi clase. Estamos fuera de balance, nos sentimos vulnerables y nos atemoriza lo que puede estar a la vuelta de la esquina. Por desgracia el miedo es un instinto básico que recorre casi todas las demás señales mentales y lo que es peor, el miedo no razona, al contrario, suprime nuestra capacidad de pensar a través de los hechos. Cuando caemos en un modo de lucha o huida  buscamos  un lugar para escondernos o para atacar a alguien. Pronto irracionalmente enfrentamos la vida con miedo y una sensación de fatalidad que conduce a una espiral descendente, la cual nos obliga a una mentalidad de ataque,  de desconfianza y pesimismo. 

Cuando le pregunto a la gente sobre el estado del mundo, la respuesta de la gran mayoría es: "todo parece inútil, fuera de control". Y cuando nos sentimos desesperados y asustados  buscamos  a quien culpar. ¿Serán los negros, musulmanes, Chicanos? ¿Todo el que es diferente de nosotros o tal vez es la "elite" de los banqueros? ¿Los profesores de Harvard? ¿Los iniciados? Y por supuesto no debemos olvidar el empacador de té y las mujeres que paren… etiquetas, etiquetas y más etiquetas.

"El secreto de la propaganda es que cuando te demonizas,  te deshumanizas" dijo James Forsher, un historiador de cine y director de documentales que ha estudiado películas de propaganda  y que es un profesor asistente de comunicación de masas en la Universidad Estatal de California, Hayward.
"Cuando te deshumanizas,  puedes matar a tu enemigo y  no  sentir ninguna culpa por ello", dijo. Es fácil controlar a la gente si identificamos a alguien para odiar, alguien a quien culpar o alguien que es diferente y por lo tanto sospechoso. Sólo hay que identificar al enemigo y luego a defender nuestros intereses. Y si el enemigo es satanizado, es aceptable  matar a un demonio.

¿Cómo luchar contra tal manipulación y explotación? La conciencia es el primer paso. Debemos darnos cuenta cuando estamos siendo manipulados. Si somos conscientes de lo que está pasando podemos tomar  medidas deliberadas para recuperar nuestra vida y tomar el control de nuestro destino. Podemos cambiar nuestra vibración y voltear nuestra mente, pasando del miedo a la esperanza, de la ira a la alegría, del pesimismo al optimismo y del odio al amor. Vamos a encontrar la belleza en cada experiencia y buscar la oportunidad en los obstáculos. No tenemos que aceptar  la interpretación de alguien sobre cómo debemos acercarnos a nuestra vida, ese es nuestro trabajo. Hay que tomar las materias primas que tenemos ante nosotros y mezclarlas con nuestros talentos y la energía creativa y dar a luz a nuevas posibilidades.

En 1933, el presidente Franklin D. Roosevelt dijo: "A lo único que debemos temer es al miedo mismo." No debemos permitir que nuestro propio ser sea derrotado por el terror y la desesperanza. Comencemos tomando el control de nuestro entorno inmediato. Dondequiera que vivamos, podemos hacer que nuestro rincón del planeta sea agradable, organizado y atractivo. Desde nuestro entorno podemos llegar a nuestra comunidad y encontrar formas de hacer que nuestro barrio sea mejor para nuestra familia, nuestros amigos y nosotros mismos. Planta un jardín, ayuda como voluntario en la escuela del barrio, forma parte del consejo de la comunidad; sabemos que cuando nos involucramos podemos hacer de nuestro mundo un lugar mejor para todos. Vamos a diseñar nuestro mundo como nos gustaría que fuera y luego  dedicarnos a hacerlo posible con esperanza,  pasión e inspiración creativa.

Esto es lo que Albert Einstein dijo sobre la crisis:
“No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo”. Una crisis puede ser una verdadera bendición para cualquier persona, para cualquier nación. Porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la oscuridad de la noche. Es en la crisis que nace la invención, así como los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado. Quien atribuye su fracaso a una crisis abandona su propio talento y le da más importancia a los problemas que a las soluciones. La incompetencia es la verdadera crisis.

El mayor inconveniente de las personas y los países es la pereza con la que tratan de encontrar las soluciones a sus problemas.

 No hay desafío sin una crisis.  Sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. No hay méritos sin crisis. Es en la crisis donde aflora lo mejor de lo mejor en nosotros. Sin crisis todo viento es caricia. Hablar de una crisis es promoverla; no hablar de ella es exaltar el conformismo. En vez de eso vamos a trabajar duro porque la mayor amenaza de una crisis es no querer luchar para superarla.

Así que esta semana…
  • Enfréntate a tus miedos y trata de entender la fuente. Si  son válidos aprende a protegerte. Si tus miedos son irracionales, despréndete de ellos.
  • Empieza a ver los promotores del miedo y toma nota de cómo funcionan.
  • Analiza el proceso y las sutilezas de la manipulación para que no caigas en su trampa. Si estás enfrentando una crisis personal y te sientes como si estuvieras desmoronándote por dentro, haz lo mejor que puedas para arreglar el problema, luego enfoca tu energía en conseguir el control de las cosas en tu vida ,pues tienes  el poder de cambiar. Empieza con cosas simples, como la organización de tu cajón donde arrumbas todo, y luego ve hacia el exterior en la organización de tu vida, lo que es importante para tí. Si no parece importante déjalo ir, regálalo o tíralo. No guardes; aprende a dejar ir lo que ya no te sirve.
  • Ofrécete como voluntario para ayudar a los demás. La mejor manera de superar tus problemas es ayudar a alguien a resolver los suyos. Al ver que otros están peor que tú te ayudará a poner tu vida en perspectiva.
  • Haz una lista de todas tus bendiciones. Tal vez  perdiste tu trabajo pero tienes  buena salud y ahora tienes tiempo para pintar o tomar una clase.
  • Disfruta el simple placer de la vida. Haz cosas tontas solo por diversión. Ve a la playa, juega tenis,  camina, léele a tu nieto, lleva  a tus niños al zoológico, deja de tener miedo y enojo.
  • Deliberadamente sonríe y encuentra razones para reír. 

Sentir los colores Por Na Dong Drolma

En el Tíbet la mayoría de la gente usa los colores oscuros como el marrón profundo, el negro, azul medianoche, gris-verde, pero las mujeres siempre añaden un golpe de color. Ellas son muy aficionadas a las blusas de seda de colores brillantes, joyas, jade brillante, ámbar, turquesa, amatista, bolsos y cinturones intrincadamente bordados. Por lo general se puede sentir el color antes de verlo. Los colores traspasan mis sentidos antes de que lleguen a mis ojos. Verde, melón suave, azul, huevo pálido, azafrán, violenta, todos cantan canciones de gran poder.

Cuando estoy triste  cuelgo un brocado amarillo en mi habitación o si me siento lenta  puedo incluso pintar una pared de color rojo brillante para animar mi espíritu interior. Cada color cuenta una historia y envía un mensaje a mi mente y a mi corazón.

El color es siempre una buena medicina para mí. Me encanta. Debemos aprender a no sólo ver el color, debemos sentirlo con el alma. El color tiene el poder de sanar, de motivar, de calmar, de traer felicidad, paz espiritual y por supuesto, los colores estimulan nuestros sentidos.

El blanco es uno de mis favoritos. Es la ausencia de todo color, pienso que es como una canción bellamente silenciosa. Pura, clara, sencilla, abierta a todo, virgen, en blanco prístino. El blanco es tan vacío que llena todo.

El negro es la presencia de todos los colores. Todo es posible con el negro porque el negro canta en varios idiomas e interpreta toda la música. El negro es neutro, viejo, potente, es el fondo, es la muerte y es la luz que sólo puede venir después de la muerte. El negro está tan lleno que es un vacío.

Blanco y negro no son realmente colores. El blanco es el reflejo de todos los colores y el negro es la absorción de todos los colores.

El rojo está en primer lugar porque es el color más denso o  de más lenta vibración, es muy material y fácil de ver. El rojo es como la sangre, apasionado, enojado, enérgico, violento, crudo, demanda atención, es energía, es el coraje, la vitalidad, el drama, la emoción, el sexo.

El rosa viene cuando añadimos un poco de blanco al rojo. El blanco saca la inocencia del rojo. El rosa es el amor, el afecto, el romance, lo dulce, lo amable, lo encantador.

El naranja está vivo como exuberante fruta madura. Es alegre, emocionante, vibrante, cálido, dramático, extravagante, real, amigable, atractivo, fresco y lleno de sabor.

El amarillo es como el sol, siempre da generosamente luz y amor. El amarillo es felicidad, alegría, brillantez, optimismo, entusiasta, maníaco, soleado, generoso, imperial, rico y leal.

El verde me hace tomar conciencia de la naturaleza, es saludable, orgánico, ácido y fértil, envidioso, celoso, y muy chismoso.

El azul es tranquilo y centrado como un cielo claro. Me hace pensar en la justicia, la verdad, la estabilidad, la paz, la armonía, el equilibrio, la lealtad, la confianza, el intelecto y la ciencia. 

El azul profundo es de realeza y mando, vibrante, místico, estrellado, mientras que el azul pálido es inocente e ingenuo, joven, fresco, húmedo y de ensueño.

El púrpura es a la vez el poder temporal y espiritual. Es la sabiduría, la espiritualidad, real, hermético, transmutador, la iluminación, y los deseos de dominar.

El lavanda es infantil, amoroso, frívolo, místico y le encanta la fantasía y los sueños.

El café es básico, tierra, orgánico, natural, fijo, estable, tenaz, terco, respetuoso y fundamental.

El gris es neutral y sin emoción. No es casualidad que sea el color preferido de grandes corporaciones. El gris es conservador, intelectual, deprimido, morboso, triste, grave. El gris claro es más encantador, coqueto y se mezcla con todo.

Recuerde siempre que cuando se agrega blanco a un color se hace más inocente y puro. Cuando se agrega negro a un color  se vuelve más pesado ​​y grave.

Debemos recordar siempre que sólo encontraremos la magia del color cuando aprendamos a sentir los colores, ya que verlos es sólo la parte superficial, siéntelos.  El color es sólo una de muchas energías en el mundo. Cuando somos capaces de sentir el mundo energético que nos rodea añadimos una nueva dimensión a nuestra experiencia de vida.